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Constelaciones Familiares y Psicocirugía

Terapias Individuales y Talleres Grupales
Andrea Meneghini Hirmas
Terapeuta certificada Terapeuta

El equilibrio en el intercambio

 

En la pareja y en las relaciones entre adultos, es importante cuidar que se mantenga un equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos, entre lo que damos y tomamos.

 

Yo te doy, tú me devuelves. Todos tenemos registrados en nuestro interior un tipo de libro de contabilidad, que se traduce a su vez en un sentimiento de justicia.

Aunque no existe ese libro que diga cuánto vale una sonrisa, una caricia, una mirada, un regalo, etc., todos sabemos cuándo experimentamos deuda o cuando nos experimentamos como acreedores.

 

La vida para todos es un intercambio donde damos y recibimos. Pero en la pareja y en las relaciones como adultos, algo entra en peligro cuando se pierde tal equilibrio.

 

Según Bert Hellinger, una relación tiende a romperse cuando

la relación entre el dar y el recibir no está equilibrada.

 

Uno de los problemas más frecuentes es el desequilibrio en el intercambio en las relaciones personales. Nos referimos a la sensación que tienen muchas personas de haber dado mucho y, en cambio, haber recibido poco. En estas situaciones, a menudo las personas se sienten decepcionadas o frustradas.

 

Hay factores que dificultan el equilibrio entre el dar y el recibir:

  • Creer que recibiremos de la misma forma en que damos.
  • Dar de la misma manera a todas las personas.
  • La dificultad en recibir o pensar que no se merece.
  • Dar mucho más de lo que la otra persona es capaz de devolver, generando deudas.

Una buena regla de las relaciones humanas entre adultos, es darle aquello a la otra persona que sea capaz de recibir y compensar de alguna manera.

A su vez, no aceptemos recibir aquello que nos pondrá en una deuda incompensable.

Cuando en una pareja uno de los dos se siente deudor porque le debe tanto al otro, o uno de los dos se siente acreedor porque siente tantos derechos sobre el otro, ya no pueden mirarse tranquilamente a los ojos, y pierden algo de su sintonía y su contacto verdadero.

 

“En el buen amor, uno más uno suman más que dos. En el mal amor, uno más uno suman menos que dos.

Algunas parejas logran establecer entre ellas pautas de intercambio y de convivencia que les nutren, las enriquecen y les multiplican.

Otras se anclan en pautas que les empobrecen y tensan.

La clave que hace la diferencia consiste, en que las parejas que se nutren saben expresarse de muchas maneras el reconocimiento hacia lo que el otro da y hace, de manera que invitan a aumentar el ciclo del dar y el recibir.

El buen amor siempre milita en el respeto y la igualdad de rango, lo que quiere decir “soy como tú, ni mejor ni peor”.

El buen amor es con los ojos abiertos: es aquel capaz de mirar y ver la realidad, respetarla y aceptarla”. 

Joan Garriga

 

Por eso… no quiero que me lo des todo, mejor dame lo que me mantenga en el mismo rango que tú.

Todos esperamos algo como recompensa de lo que damos, y a veces puede ser tan sencillo como devolver una sonrisa, un abrazo o dar las gracias.

 

Cuidar el equilibrio del intercambio en nuestras relaciones.

Nos preguntamos ¿cómo?

Ir valorando como nos sentimos en nuestras relaciones ayuda a ser consciente del equilibrio de éstas

Observando lo que das y lo que recibes, pidiendo lo que necesitas y comunicando lo que sientes, son algunas formas de equilibrar las relaciones.